La catarsis de Aristóteles

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Sigmund Freud retomó este concepto en sus primeros trabajos, y denominó método catártico a la expresión o remembranza de una emoción o recuerdo reprimido durante el tratamiento, lo que generaría un "desbloqueo" súbito de dicha emoción o recuerdo. Sí asomamos la cabeza por el diccionario encontraríamos algo similar a los siguiente: "técnica terapéutica que libera, a través de la palabra, las ideas o emociones relegadas al inconsciente por un mecanismo de defensa". Pero... ¿de dónde rescató Freud dicho concepto?, pues bien, como en multitud de ocasiones, Sigmund Freud recurrió a la Grecia clásica para otorgarle un significado adicional a la palabra "catarsis" que en sus orígenes consistía en una palabra descrita en la definición de tragedia en la poética de Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y religiosa. Mediante la experiencia de la compasión y el miedo (eleos y phobos), los espectadores de la tragedia experimentarían la purificación del alma de esas pasiones.

Según Aristóteles, la catarsis es la facultad de la tragedia de redimir (o "purificar") al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de éstas; pero sin experimentar dicho castigo él mismo. Al involucrarse en la trama, la audiencia puede experimentar dichas pasiones junto con los personajes, pero sin temor a sufrir sus verdaderos efectos. De modo que, después de presenciar la obra teatral, se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá la cadena de decisiones que llevaron a los personajes a su fatídico final.

Actualmente, pese a que las teorías de Freud están muy desterradas de la psicología actual, aun pueden observarse claros ejemplos de catarsis en la vida que nos rodea, incluso de una muy característica; la catarsis colectiva (más extendida y aceptada socialmente). Buen ejemplo de ello son los estadios de fútbol, donde cada sábado y domingo se reúnen miles de personas a gritar, ridiculizar e insultar a todo arbitro, jugador o rival que son objeto de espectáculo.

El razonamiento parece sencillo, si atendemos a la explicación de los párrafos anteriores, parece evidente pensar que una buena cantidad de personas hacen del fútbol un medio idóneo para decirle al árbitro todo lo que no pueden decirle a su jefe en el trabajo, de ahí que puedan observarse ciertos comportamientos y actitudes totalmente desproporcionados y por tanto adquiera sentido la premisa "técnica que libera, a través de la palabra, las ideas o emociones relegadas al inconsciente por un mecanismo de defensa".

Fuente: lagranparadoja.blogspot.com

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